
Alexis Diaz Pimienta
Alexis Díaz-Pimienta (La Habana, 1966). Ha publicado hasta la fecha 40 libros en varios géneros (novela, relato corto, ensayo, poesía, LIJ) y su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, portugués, italiano, búlgaro, finés y farsi (en revistas y antologías). Ha obtenido 7 premios internacionales de poesía y 4 premios internacionales de narrativa en Cuba, España y México; sus últimos galardones y publicaciones han sido el Premio Iberoamericano de Relatos "Cortes de Cádiz" (en 2014), por su libro Intercambio de tarjetas el Premio Internacional de Novela "UNAM-COLSIN-SIGLO XXI", en México, por su obra El crimen perfecto de Pedrito Mendrugo (en 2014) y Mención Honorífica en el Premio Internacional ?Sor Juana Inés de la Cruz? (también en 2014), en el género LIJ por su obra El libro de los niños que usan gafas. En poesía destacan sus libros Fiesta de disfraces (Calambur, 2008, Madrid; Premio Internacional "Los Odres"); Yo también pude ser Jacques Daguerre (Pretextos, 2002, Premio "Emilio Prados"), En Almería casi nunca llueve (Scripta Manent, 2010, Premio "Surcos" en 1996) y Cuarto de mala música (Ed. Regional de Murcia, 1995, Premio "Antonio Oliver Belmás"). Ha sido finalista dos veces del premio Loewe y una vez de los premios Ciudad de Melilla y Casa de las Américas.
Sus libros

Cuarto de mala música
Cuarto de mala música es un poemario de tono gris y grave, atravesado por el dolor del poeta ante la muerte de su padre, solo entre las sombras de un país en crisis (Cuba) y una ciudad en crisis (La Habana) que parecen confabularse para consolidar la crisis personal del autor, su soledad ("¿será posible, padre, que no tengamos ni una foto juntos?"), su angustia ("aquí duermen los ruidos de todos los tiempos"), sus miedos ("ya no quiero escribir poemas tristes /ya no más"), su orfandad ("nadie me llama huérfano, es terrible"). La poesía, otra vez, como ejercicio de exorcismo personal y válvula de escape. El poeta, otra vez, como vocero del dolor propio y el potencial dolor ajeno ("es como si el dolor propio / y algún dolor ajeno / engendrasen un tercer corazón", citando a Holan). En definitiva, ante el dolor de la orfandad, dice el poeta, la casa propia, la ciudad propia, el país, el mundo entero se reducen a un pequeño cuarto que "está lleno de ruidos indeseables y perfectos" y en el que "más allá de su espacio está su música, gris y mojada como pan de nadie".

Método Pimienta para la Enseñanza de la Improvisación Poética
¿El improvisador nace o se hace? Esta pregunta ha rondado durante siglos en la mente de improvisadores, amantes y estudiosos de la improvisación poética. Y la respuesta casi siempre ha sido la misma: «Nace. No se puede aprender a improvisar, porque es un don innato». Sin embargo, el Método Pimienta, con el que han aprendido cientos de niños y jóvenes en Cuba, es una respuesta afirmativa y contrastada a esta pregunta eterna. Su creador, el repentista cubano Alexis Díaz-Pimienta, comenzó a los 5 años de edad en la radio y la televisión cubanas, y ha acumulado más de 40 años de experiencia repentista, más de 25 años de investigación y más de 15 años de prácticas docentes en Cuba, España y otros países de Iberoamérica. Este método es completamente lúdico y participativo, eficaz para aprender a improvisar en verso, en cualquier forma estrófica y en varios idiomas: español, portugués, italiano, gallego y catalán, fundamentalmente. Todo ello… en poco tiempo. No importa si el aprendiz parte de cero o si tiene experiencia y quiere perfeccionar sus técnicas. Además, el método está diseñado para aprender y también para enseñar. Incluye juegos orales, escritos, de mesa, de patio, de pizarra y cientos de ejercicios que pueden realizarse solo o en compañía. El Método Pimienta convierte en realidad la respuesta del maestro mexicano Guillermo Velázquez, a la pregunta eterna de si el improvisador nace o se hace: «El improvisador nace haciéndose».

Blancanieves
Versión extendida del cuento para los más pequeño de la casa.

Traficantes de Oxígeno
Kenzo, el Juglar de las Paradas, es uno de los personajes secundarios de la novela Maldita danza, de Alexis Díaz-Pimienta. Con una estética inusual en su obra (amen del también inusual trasiego inter-genérico: de la novela a la poesía) en este poemario el poeta da voz a un personaje de ficción para, a través de su mirada descarnada y casi procaz, lanzar un mirada casi procaz y descarnada a La Habana de principios del siglo XXI, sin tópicos ni edulcorantes. He aquí la voz rispida de un poeta (Kenzo) que, en lugar de publicar sus poemas los lee y los regala en las paradas de las guaguas. Poesía narrativa, bukowskiana a veces, áspera siempre, honesta hasta el suicidio emocional, Traficantes de oxígeno no dejará indiferentes a los lectores que quieran conocer, desde abajo, a la isla más misteriosa del Caribe.

Pasajero de Tránsito
Cuando en 1996, Pasajero de tránsito se alzó con el Premio Internacional de Poesía "Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria", su autor reconoció luego, en la prensa, que era un libro inconcluso y que seguiría siéndolo; por eso esta nueva edición consta de muchos más poema-ciudades que la anterior, y seguramente las siguientes tendrán más, toda vez que el viajero no se detiene en sus pesquisas, buscándose a sí mismo en tantos otros. Tradicionalmente, la literatura de viajes está compuesta por novelas, relatos, crónicas, reportajes. Sin embargo, este poemario pertenece a este género, integrado por poemas que hablan en primera persona de lugares que el poeta ha vivido e incorporado a su memoria y a su voz. Retratos poéticos de ciudades como La Habana, Roma, Almería, Medellín, Granada, Siena; poemas que te hacen verlas y descubrirlas desde otro ángulo, con los ojos prestados, desde bien adentro. Un viaje en el espacio que no deja de ser un viaje en el tiempo, en una superposición de ambas categorías: el poeta es un doble pasajero de tránsito (no en tránsito), el lector es un doble pasajero de tránsito (no en tránsito), y las puertas de entrada y de salida (tanto en el libro, como en la vida) no son menos agobiantes que las paredes interiores. Por eso, finalmente, el poeta nos dice: "Si has descubierto que en la vida también / eres un simple pasajero de tránsito, / qué harás, donde lo harás, y cuándo".
