Libros.cc

Emilio García Ranz

Emilio García Ranz (Bilbao, 1974) es escritor y periodista, novelista. Autor de cinco novelas (dos de ellas autobiográficas) y de la trilogía de ciencia ficción sobre la pandemia, que se inició con Covid 19, la gran conspiración, Ed. Círculo Rojo, octubre 2021, y que continuó con Marburg plandemia, Ed. Círculo Rojo, enero de 2022, y hoy se cierra con Ómicron el principio del fin, Ed. Círculo Rojo, octubre 2022. Este último, que hoy tienes en tus manos, muy curioso, pues se basa en el pueblo natal del propio autor, que es el protagonista del preludio de la novela teniendo esta, aunque es una historia de ciencia ficción, relatos que son episodios/fragmentos de la vida real del autor en su juventud.

Sus libros

Y sin embargo resisto

Y sin embargo resisto

Autobiografía: general186 pág.ISBN 9788413856803

Vivir no es fácil, cada día es una pequeña batalla. Pero se torna más difícil si eres un niño pequeño que ha nacido en el seno de una familia pobre que no tiene dinero para celebrar tu cumpleaños ni mucho menos la Navidad. La gente, en vez de ayudar, complica la vida a las personas, porque quiere destacar. Ahí surge el «gallito» del colegio, que hace bullying a los más pequeños o débiles que él, para destacar o para no ser él la víctima del bullying. Mi infancia se complicó no solo por el acoso escolar o vivir en un barrio marginal de las afueras, enfrente de una estación de tren de mercancías y una fábrica contaminante, sino porque no comprendía nada ni a nadie. El comportamiento social de los demás me hizo sentir como un extraterrestre que ha aterrizado en un planeta extraño. Este sentimiento luego descubrí que es muy habitual en las personas que están en el espectro autista siendo aspergers. En mi infancia, en mi entorno, nadie había oído hablar ni del autismo, y mucho menos del asperger, lo que hizo que creciera sin comprenderme ni a mí mismo ni a los demás, ni muchas cosas de este mundo, ni comportamientos de la gente, y que incluso a los demás yo les pareciera raro, hasta que fui diagnosticado a los 45 años. Saber que era TEA-1 dio sentido a toda mi vida y me hizo comprender toda mi infancia, que transcurrió entre dos pueblos, en una familia con discusiones familiares porque no llegaba a fin de mes –no tenía dinero suficiente para hacer frente a todas las facturas, y eso generaba problemas y broncas–, y con mi amor platónico hacia mi mejor amigo. Un flechazo que sentí a los doce años y que tardé en comprender hasta que fui adolescente. Y es que lo que sentía hacia él no era amistad, como creí durante muchos años, sino un amor imposible, porque con dieciséis años me di cuenta de que yo era gay y él hetero.

Ver ficha del libro
COVID 19: la Gran Conspiración

COVID 19: la Gran Conspiración

CIENCIA FICCIÓN230 pág.ISBN 9788411118224

En diciembre de 2019, la humanidad asistió al inicio de una pandemia. Un nuevo virus se propagaba por la ciudad de Wuhan. Los telespectadores pasamos el fin de año conmocionados al ver por televisión cómo la policía china secuestraba de sus hogares a ciudadanos que decían que estaban enfermos por el nuevo virus —aunque no manifestasen síntomas— y los encerraban en las que se pasaron a llamar «arcas de Noé», hasta que sanasen, para que no contagiaran a los demás. Muchos creímos que eso solo podría pasar en una dictadura comunista como China, pero, meses después, cuando la pandemia llegó a Europa y afectó al resto del mundo, los ciudadanos asistimos, impotentes, a un drástico recorte de derechos y libertades. Al igual que el carnet por puntos que perdían por mala conducta los ciudadanos chinos, algunos países de Europa empezaron a implantar el pasaporte COVID o green pass, queriendo obligar a su población a ser inyectados con algo experimental que podía generar graves efectos secundarios e incluso la muerte. Se dijo que uno de un millón de los vacunados moriría, pero las cifras, falsas como todas las que se dieron a lo largo de la mal llamada pandemia, llegarían a ser más elevadas. Pronto descubrieron que el virus, que había escapado de un laboratorio de máxima seguridad, no era más mortal que una simple gripe estacional, pero las farmacéuticas, que ya lo habían intentado sin éxito con la gripe aviar o la de cada invierno, lo ocultaron para vender vacunas, engañando a la ciudadanía a la que contaron que habían descubierto un remedio para la nueva y «peligrosa enfermedad» (que solo mataba a un 0,9 % de los que se pudiesen infectar), convenciendo a los políticos de que siguieran el cuento para tener más cota de poder y un fácil dominio de la población. Las personas, atemorizadas con una campaña de desinformación y censura, acudieron a vacunarse creyendo que les devolverían su libertad, nunca sospecharon que los engañaban, que les ocultaron datos de la gripe estacional para que no les diese por comparar y siguiesen asustados. Nunca dijeron que los coronavirus siempre habían estado entre nosotros. Y es que mismamente el causante del típico resfriado común, que cada invierno sufrían millones de personas, era un virus de esta familia: los coronavirus.

Ver ficha del libro
Marburg

Marburg

CIENCIA FICCIÓN252 pág.ISBN 9788411282543

La élite mundial llevaba décadas viendo cómo la creciente humanidad esquilmaba los finitos recursos del planeta Tierra, e ideó una forma de combatir la superpoblación. Ellos no podían asesinar a las personas sobrantes, así que ingeniaron un plan para que fuesen los propios seres humanos los que acudiesen al matadero. Una forma limpia de matar a la gente eran las inyecciones: no podían mandarlos a una cámara de gas como en el Holocausto. Las inyecciones letales se habían probado durante décadas en las prisiones de Estados Unidos con los condenados a la pena de muerte: era una muerte limpia y segura. Pero los millonarios del planeta Tierra se enfrentaban a un doble problema: había que convencer a la población mundial de que fuese ella misma a inyectarse el veneno —no la podían obligar, pues sospecharía—, y había que convencer a las autoridades sanitarias de que inyectasen ese veneno creyendo que era la cura a la humanidad. Aparte, ese veneno no podía matar al momento, porque entonces nadie más se inocularía. Para ello había que inventar una pandemia, aunque fuese falsificando los datos de infección o de mortalidad de un virus, y comprar a los medios de comunicación para que difundiesen esa mentira. Y los humanos, aterrorizados tras tres meses de pánico por un encarcelamiento ilegal en sus hogares, acudirían corriendo a los médicos y a los centros de salud a que les inyectasen lo que les habían hecho creer que era la cura para esa falsa enfermedad. Nunca hubo tal pandemia.

Tras años de experimentos, vieron que la gripe aviar o gripe A no asustaba: había que inventarse un nombre nuevo, desconocido, que causase pánico en la población. A ese virus se le llamó COVID-19. Pero había una segunda parte del Plan o de la Plandemia, se llamaba Marburg (o virus de Marburgo).

Ver ficha del libro
No todo es blanco o negro

No todo es blanco o negro

Autobiografía: general316 pág.ISBN 9788411456029

Tras pasar un infierno en Ourvalley y estar a punto de suicidarme al darme cuenta que no tenía ningún amigo de verdad en el pueblo donde había pasado toda mi infancia, regresé a Greentown, el pueblo de veraneo, para comenzar una nueva vida: una vida desde cero. Dicen que la vida a veces no te da una segunda oportunidad, pero a mí me la dio... aunque no fue fácil: los inicios siempre cuestan. Fui a pasar el verano a la casa estival de mis padres, pero llegó el otoño y me quedé solo: empezaba una nueva vida emancipándome de mi familia. Tenía sólo 24 años, una recién finalizada carrera universitaria y muchas ilusiones y esperanzas por delante de lograr hacerme un hueco como reportero en un diario de provincias. ¡Y lo di todo para que me contrataran! Pero la vida no siempre es de color de rosa, y aunque luché por ello, tuve mis altibajos.

La cuadrilla de Greentown, en la que me apoyé, no siempre estuvo a mi lado cuando la necesité, y con 28 años volví a quedarme solo, sin amigos y sin familia a la que recurrir. Cuando llegó el crudo invierno, la casa de veraneo era fría ¡y no tenía calefacción! Pero lo peor aún tardaría por llegar: a los 42 años volví a ser víctima del bullying y del ciberacoso por una chica a la que no conocía de nada, pero a la que yo le caía mal. Mi salida del armario hizo que durante dos lustros dejase de hablar con mi padre, que no aceptó que yo fuese gay, y para colmo también era asperger, lo cual complicaba mis problemas de comunicación y mi vida social.

Ver ficha del libro
Ómicron, el principio del fin

Ómicron, el principio del fin

FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA412 pág.ISBN 9788411553117

Cuando en la pequeña consulta médica de la aldea de Sodupen empiezan a aparecer personas que parecen haber estado expuestas a radioactividad, saltan todas las alarmas en el Gobierno de Arana. No hay ninguna central nuclear cerca ni nada que explique una exposición a la radioactividad. 

Los afectados, que empiezan a llegar a cuentagotas al médico del pueblo, son vecinos del valle, hombres y mujeres de mediana edad, a los que solo une —no tienen ninguna otra cosa en común, ya que no son ni del mismo pueblo, sino de los pueblos del valle de alrededor, y tampoco trabajan en el mismo sitio— el ser senderistas y haber bebido agua en el merendero de Fuentefría.

Cuando ya dejan de ser uno o dos casos aislados los afectados por aquella extraña enfermedad, el Gobierno de aquel pequeño valle teme que la noticia estalle y salte a la prensa, llegando a la opinión pública…, pero de repente aparece un virus mundial proveniente de China que desencadena un cierre de las gentes en sus casas, lo que paraliza la investigación de qué estaba pasando en aquel misterioso valle rodeado de bosques.

Ver ficha del libro