José Manuel Fanjul Díaz
El autor ha tenido la idea de presentar su propio relato del Camino de Santiago, que se ha convertido en el más visitado de los caminos durante las últimas décadas del siglo XX y lo que se lleva del presente. Fuentes oficiales han registrado en el año 2017 más de trescientos mil peregrinos que han seguido esta ruta.
Esta auténtica explosión peregrina ha provocado felizmente una abundante producción escrita, tanto en el ámbito de la investigación, como en el de la propia creación literaria y, como consecuencia, el autor publica este nuevo libro, titulado ¿Me equivoqué de Camino? Un peregrino en el Camino Francés, que viene a engrosar los anaqueles de la literatura viajera.
José Manuel Fanjul Díaz es ante todo un peregrino, un homo viator, como confesa en el prólogo, que hace del viaje un motivo para la reflexión y el disfrute. En esta ocasión, presenta su experiencia itinerante con la doble finalidad de rendir un homenaje a las gentes y paisajes, a la vez que transmitir la floración de emociones
halladas a lo largo de la ruta jacobea.
Publica en el año 2017 Cronistas contemporáneos del Camino de Santiago, libro que explica otros libros escritos sobre este tema. Licenciado en Filología Hispánica y Derecho, colabora en revistas literarias y jurídicas.
Sus libros

Cronistas contemporáneos del Camino de Santiago
Esta obra ofrece una recopilación y análisis crítico de la literatura de viajes centrada en el Camino de Santiago. A través de la experiencia personal del autor como peregrino y docente, el libro examina las crónicas, guías y obras de diversos escritores contemporáneos que han retratado la ruta jacobea. El texto combina breves biografías de los autores seleccionados con valoraciones personales, explorando cómo la literatura ha capturado la esencia histórica, cultural y espiritual del Camino desde una perspectiva plural.

¿Me equivoqué de camino? Un peregrino en el Camino Francés
¿Me equivoqué de camino? es un relato realista del Camino de Santiago, concretamente del Camino Francés. Resulta un mosaico de contenidos diferentes, un abigarrado desfle de elementos variados, en los que se conjuran aspectos tan diversos como las descripciones de paisajes, retratos de personajes, recuerdos biográfcos, narraciones históricas, leyendas y milagros, y monólogos profundos o frívolos, según se mire, que rondan el imaginario del autor. A pesar de esta composición heteróclita, la unidad queda asegurada por la presencia de un narrador omnisciente, que controla y organiza a su manera todos aquellos componentes para transmitir su propia vivencia del camino jacobeo. Porque lo fundamental es sin duda la visión personal, intransferible y global que el autor tiene de este fenómeno, en plena expansión. No es un libro más de viajes, es su libro, el libro de viajes del autor, y, por lo tanto, el lector apreciará o no la idiosincrasia del mismo, tanto en el orden de los contenidos aquí vertidos, como en el estilo o ropaje con que los viste.

Visión del Camino Primitivo
El Camino Primitivo tiene su origen en Oviedo, pues de allí partió el monarca asturiano Alfonso II El Casto al encuentro de la tumba del apóstol Santiago, no antes del año 820. Con el paso de los siglos, el Camino ha ido construyéndose, naciendo pueblos (Tineo, Salas) o evolucionando ciudades (Oviedo y Lugo) al socaire del paso de los peregrinos. Puede decirse que el Camino Primitivo queda configurado, tal y como hoy lo conocemos, en la Baja Edad Media. Este libro recoge todos y cada uno de los lugares por los que transcurre el Camino. En la fragosa e indómita Asturias, la de los verdes valles y sierras, cuetos y ríos cristalinos, hallamos Oviedo (punto de partida y noble ciudad de cultura), Grado (villa tradicionalmente comercial), Salas (cuna del inquisidor Valdés Salas), Tineo (comarca vaqueira), Pola de Allande (pagos de emigración), Grandas de Salime (lugar de castros), etc. Y en la plácida Galicia, la de bosques miste-riosos y aldeas perdidas, descubrimos A Fonsagrada (universalmente pulpera), Montouto (el teso dolménico), Lugo (ciudad romana), Santa Eulalia de Bóveda (aldea encantada), San Román (vía romana), San Xorxe (comarca literaria del Ulloa), Melide (villa de encuentro con el Camino Francés), Arzúa (gentil quesería). Y, al final, Santiago de Compostela (la ciudad del peregrino y del apóstol). Durante algunos siglos, el Camino Primitivo enmudeció por avatares de la historia, pero ha vuelto pausadamente a la vida desde el último cuarto del siglo XX.
