Un brutal asesinato sacude el litoral catalán. La sargenta de los Mossos d'Esquadra Lídia Escuder asume el mando de una investigación que pronto revela un patrón inquietante: los crímenes están vinculados a oscuros episodios de la guerra de los Balcanes. Mucho antes de los acontecimientos narrados en El cuidador de palomas, Lídia ya tuvo que enfrentarse a un pasado que se negaba a permanecer enterrado. Y ahora, junto a la agente Núria Quílez y la brillante e indomable forense Nebot, deberá adentrarse en un entramado de traiciones, saqueos y venganzas que nunca prescribieron. Con el apoyo de su antiguo compañero Javier Molina, y bajo la firme supervisión del implacable subinspector Massens, se enfrentará a un enemigo meticuloso, paciente y dispuesto a ajustar cuentas veinte años después. Porque hay guerras que no terminan cuando callan las armas. Y hay deudas que solo se pagan con sangre.
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