Alejandro Yusta Sebastián
Sus libros

FINAL DE LA CASA BORGOÑA
Esta obra narra la vida de Leonor de Guzmán, figura clave en la corte de Alfonso XI de Castilla. Tras una infancia marcada por la influencia de la reina María de Molina y la inestabilidad política provocada por los tutores del rey niño, Leonor emprende un arriesgado viaje desde Talavera hasta Valladolid para recuperar su posición junto al monarca. La novela retrata las tensiones palaciegas, los matrimonios de conveniencia, la rivalidad con la reina María de Portugal y las dinámicas de poder que preceden al fin de la dinastía Borgoña y el ascenso de los Trastámara.

EL HÁBITO NO HACE AL MONJE
A través de las vivencias de la saga noble de los Arcada y los Fonseca en la Castilla de finales del siglo XV y principios del XVI, la obra entrelaza intrigas palaciegas, luchas de poder en la Corona y las tensiones sociales entre la nobleza y el campesinado. El relato se desplaza desde las complejas redes de influencia cortesana bajo el reinado de los Reyes Católicos hasta un cuestionamiento ético sobre la herencia, el peso de la tradición y la búsqueda de identidad personal en un entorno marcado por la religiosidad, los conflictos territoriales y el despertar de los instintos humanos en la vida cotidiana de la época.

LA SAGA DE LOS TRASTÁMARA HASTA EL PARENTESCO DE LOS HABSBURGO
Crónica histórica que analiza la dinastía de los Trastámara en la península ibérica, desde la muerte de Alfonso XI hasta el reinado de Fernando II de Aragón. La obra explora el funcionamiento interno de la nobleza y la monarquía, destacando el uso recurrente de los matrimonios concertados y las alianzas dinásticas como herramientas de poder, a menudo con un tono satírico sobre la moralidad de los soberanos. A través de un enfoque narrativo que alterna hechos reales con intrigas cortesanas, infidelidades y conflictos bélicos, se examina cómo las decisiones personales de los reyes moldearon el destino de Castilla, Aragón, Portugal y Navarra.

El resurgir de un nuevo amanecer
Las tripas de esta leyenda, típica de una novela, está condicionada a dos etapas diferentes, que, analizándolas con sensatez, tienen menores similitudes de lo que aparentan si las comparamos virtual-mente en función de cómo les tocó bregar, de acorde a los hechos circunstanciales sometidos desde los poderes del Estado, a quienes nacieron en la época más complicada del siglo XX… La primera parte trata de los sucesos acontecidos desde el reinado de Carlos IV el Cazador y sus des-cendientes hasta la transición de la dictadura a la democracia parlamentaria. Haciendo hincapié en los sinópticos episodios transformados en leyendas difíciles de olvidar por lo abominables que fueron en detrimento de los españoles. También es cierto que para quien maneja las riendas del poder se escuda en la retaguardia para no sufrir ningún daño, ni echar de menos la escasez de alimentos, cacerías y otros eventos donde formalizan sus encuentros con exquisitos manjares, juergas y todo lo que esté relacionado con la farándula. No pueden decir lo mismo quienes sufrieron los inconvenientes, que aunque merecían una reconvención como seres humanos no se la dieron. Reconociendo aun que era inmoral el comportamiento de las democracias occidentales, decidieron dar la espalda a los españoles cuando no tenían nada con que llevarse a la boca, optando por bloquear los servicios de ayuda con el propósito de estrangular la economía española para derrocar el régimen franquista. Pues, aunque parezca mentira, yo doy fe de los sucesos acontecidos en esa etapa porque los he vivido. La segunda parte de la obra trata del ajuste de cuentas con las personas de diferente forma de pensar, tanto del bando republicano como del monárquico. Hubo muchos asesinatos durante el tiempo que duro la contienda, pero elegí el que más repercusión tuvo en el ámbito social. Por eso se dio a conocer en la prensa el asesinato de los padres de una niña en agosto de 1936, cuando paseaban con su hija al atardecer cerca de donde vivían. Tras socorrerla, la joven transeúnte que pasaba por allí casualmente —aunque en un principio dudó qué hacer con ella— optó por llevarla a su domicilio. También cuenta la atrayente historia de un joven que emigra a Madrid tras cumplir el servicio militar; podía haberse declarado objetor de conciencia, pero estaba mal visto en aquella época de turbulencias sociales. El intrépido muchacho no se amilanó cuando se apeó del tren en la estación del norte de Madrid, siguió pululando a la par de los viajeros hasta llegar a la Plaza de España. Allí preguntó por la pensión sita en calle San Ignacio de Loyola donde le habían dicho que admitían huéspedes fiando, a cuenta de pagar cuando encontrara trabajo. Conseguiría seducir a la dueña… Precisamente coincidió en la posada donde la concurrida madre la había criado, educado y protegido a la niña huérfana, más o menos de la misma edad… Habrá boda al finalizar la historia… o se quedará en una simple ilusión.

El agujero
La ruta de la vieja mina de carbón. Así le llaman a la senda que concluye donde finaliza el trayecto de casi cinco kilómetros que va desde Nápoles hasta el túnel de vía donde se cargaba el carbón para transportarlo al lugar de comercialización. No sé cómo supo la señorita Filomena que era el sitio adecuado para correr todos los fines de semana, por los altibajos del terreno muy bien señalizados, y lejos de la circunvalación por donde circulaban los vehículos. Ni tampoco sé cómo coincidió con el joven Fray Luis… Al finalizar la carrera, sudorosos y con ganas de pasar a la cafetería más cercana, para recuperar las calorías perdidas en el trayecto selecto, mediante un excelente desayuno.
Se acerca Fray Luis a la joven para ofrecerle su ayuda, piropeándola: «¡Hola, guapetona». Ella no habla, pero su mirada le despierta curiosidad en su ego, y vuelve a intentarlo de nuevo, quizás con más éxito…
«¡Digo yo que tanta arrogancia en tu ego no va a impedir que insista en invitarte a desayunar en la cafetería!, donde tengo por costumbre ingerir los menús todos los fines de semana, cuando termino de correr por la vía, extenuado del esfuerzo».
«Desde luego, presuntuoso sí eres, hasta conseguir lo que te propones… Soy Filomena, madrileña de pura cepa».
«Y yo soy Fray Luis, oriundo de Nápoles, doctor en Urología. ¿Qué hace una belleza madrileña corriendo por la senda de la vieja mina de carbón?».
«Pues lo mismo que tú, doctorcito, manteniendo la esbeltez de mi cuerpo»…
Por fin se acomodaron en la única mesa vacía que había, para degustar el exquisito desayuno… Y con discreción, fueron descubriendo sus perfiles.

Entre todos le hicieron famoso
Los factores que determinan la capacidad erudita de la obra tienen aspecto de ficción si consideramos lo fastidioso que resultó al joven Anselmo guiar hasta la finca de su propiedad a sus tres animales bravos: una vaca con su cría y un eral de dos años. Me refiero a un prodigioso chaval de catorce años, cansado de sufrir las humillaciones de sus dos hermanos mayores, que decidió marcharse de su hogar sin que su madre se opusiera a dejarlo ir, como si fuera una norma tutelar. Tampoco lo hubieran conseguido razonando, después de conocer su afán emprendedor, dispuesto a trasladarse desde el Condado de Treviño hasta el término de Salamanca para pedir ayuda al amigo de su padre, dedicado al negocio de la ganadería brava. El dueño, un tal Severiano, conocedor de sus dotes de emprendedor, le propuso que trabajara para él hasta cumplir dieciséis años a cambio de la estancia y, como retribución, recibir una vaca brava, su cría y un eral de dos años. Anselmo aceptó el pacto con la condición de que fuera él quien eligiera la dote. Ya a punto de concluir lo pactado, el muchacho comenzó a impacientarse ante la proximidad de la finalización del contrato por la falta de medios en los que apoyarse para su traslado a la dehesa Alcaparra. Pues bien, ¿cómo lo hizo? No bastaron la imaginación y la destreza… Solo él sabe cómo los mantuvo infalibles por la senda que ya había programado con antelación para llegar impolutos al cercado de su finca, como se hace con animales mansos.

Tragedia y Comedia
Disgregación de la península ibérica: El primer episodio cuenta los agravios del rey don Rodrigo a su esposa Egilona, que pusieron fin a la fidelidad de ambos cónyuges. Rodrigo forzó a la joven Florinda, hija del gobernador ceutí don Julián, a mantener relaciones sexuales. Este, al enterarse del abuso de poder cometido contra su hija, ayudó al líder musulmán Táriq a invadir la península ibérica. La traición de don Julián, gobernador ceutí, a don Rodrigo, rey visigodo, fue un acto legendario clave para la caída del reino. Ayudó al líder musulmán Táriq Ibn Ziyad a desembarcar en la península ibérica, facilitando la invasión musulmana en el año 711, supuestamente por venganza tras el ultraje de don Rodrigo a su hija Florinda, forzándola a mantener relaciones sexuales. No obstante, también se alude a disputas políticas tras la muerte de su antecesor Witiza. Don Julián ofreció a los árabes información y las mejores rutas para cruzar el estrecho de Gibraltar y, aprovechando la debilidad interna del reino visigodo, los invasores se hicieron fuertes. Don Rodrigo murió en la batalla de Guadalete en el año 711, derrotado por los musulmanes. Después de un tiempo de viudez, Egilona se casó con el primer gobernador musulmán de al-Ándalus, Abd al-Aziz Ibn Musa, alrededor del año 713, como maniobra política para consolidar el poder y unificar ambas culturas tras la conquista de la Hispania visigoda. Sin embargo, esta unión llevó a la ejecución de Abd al-Aziz por sospechas de traición y a la misteriosa desaparición de Egilona; no se sabe si murió de pena o regresó con sus parientes cristianos. (...)
