Gonzalo de Rato Leguina
Sus libros

Paseos por Madrid... en verso
En este libro presento, a través de mis poesías, impresiones de algunos paseos por Madrid, principalmente por su parte oriental, así como otras zonas, como El Pardo y Arganzuela.
Una segunda parte del poemario está compuesta por diferentes poesías donde toco a algunos protagonistas de Madrid (el Metro, que nos es bastante cotidiano; el mudéjar madrileño, la Orden de San Juan de Dios, que presta servicios en muchos barrios; los olivos madrileños, los puestos de comercio alternativo...) que fui conociendo durante mis paseos.
En mis poesías busco destacar lo que muchas veces nos pasa desapercibido o no le prestamos atención. Es por ello que, como temática, no abundan palacios y sitios singulares, sino parques, olivos, plazas, fuentes, etc. La excepción sería un poema dedicado al cementerio de la Almudena, para contraponer la ciudad de los muertos frente a la de los vivos. Mi deseo es que mis poesías transmitan vida y color a quien lea mi libro, y también que se replantee cómo veía antes algunas cosas.

Hablemos de... epilepsia
En este libro se habla de la epilepsia, presentando diferentes temas: en qué consiste esta enfermedad y cómo se manifiesta, diferenciando entre los tipos de epilepsias que hay. Se analizan algunos síndromes de epilepsia que pueden ocurrir en la infancia, como el Síndrome de West y el de Lennox-Gastaut, sus señales y qué ocasionan en el niño. Se explican algunos tipos de epilepsias poco frecuentes, como la musicogénica, y la estática o de Dostoievski. Se abordan los tratamientos para la epilepsia: se presentan las tres generaciones de los fármacos antiepilépticos (FAE), si bien se han suprimido nombres de algunos medicamentos. Se analiza la aplicación de la musicoterapia y se explica en qué consiste el efecto Mozart y la sonata K. 448, en el tratamiento de esta enfermedad. También se presentan distintas intervenciones para tratar la epilepsia, así como la aplicación de la cirugía.
Se muestra un recorrido de la historia a través de la epilepsia, cómo las diferentes culturas la conocían y la trataban, y su reflejo en la obra de Dostoievski, de donde surgió el término «epilepsia de Dostoievski», así como en la novela María, de Jorge Isaacs.
Al ser una enfermedad neuronal, los dibujos de estos pacientes se encuadran dentro del «arte psicopatológico», junto con otras enfermedades. Se presentan los rasgos de este arte, y museos que reúnen piezas: el Museo de la Tía Sandalia, en Villacañas, y el Museo Psicopatológico del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos. Además, se estudian los rasgos de los dibujos de los niños epilépticos.
Hay un capítulo-coloquio de personas con epilepsia, donde se recogen sus testimonios: Daniel Tammet, Gonzalo Rato Leguina, la Tía Sandalia, Matei Calinescu, hablando de su hijo M., Javier Torija, autor de Mi gran amiga, que es un ejemplo de superación, así como las aportaciones de la doctora Suzanne O’Sullivan, quien trató a muchos enfermos de epilepsia y es autora de El cerebro convulso.
Se presenta un tema que ha sido objeto de debate, ¿era epiléptica Santa Teresa de Jesús? Se muestran las ideas que defienden los que afirman que sus éxtasis se debían a esta enfermedad, y las aportaciones del Dr. Jesús Sánchez Caro, donde presenta otra explicación.
Se estudia la atención a la salud mental en la Comunidad de Madrid, destacando dos centros: la Fundación-Hospital San José de Carabanchel, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y el Hospital Santa Isabel de Leganés. Por su relación con este tema y con el del tratamiento de la epilepsia, se presenta la exposición Una mirada al pasado, del Centro Sociosanitario de las Hermanas Hospitalarias de Palencia.
Temas más actuales son el tratamiento de la epilepsia en la actualidad y la epilepsia en la cultura actual. En el primer caso se explica cómo son las pruebas médicas y qué recursos se necesitan para tener una unidad específica de referencia. Sobre la epilepsia en la cultura actual se muestran ejemplos de revistas que publican estudios sobre este tema, libros, películas, etc. Hay asociaciones que ayudan a estos enfermos y, además, en Alemania existe un museo sobre la epilepsia, en Kehl-Kork.
La idea de este libro es que permita quitar estigmas sobre esta enfermedad y ayudar a personas con esta enfermedad, así como a sus familiares y amigos.

La mente, ¿en verso?
Este libro describe, a través de poesías con algunas ilustraciones, algunos de los trastornos y enfermedades mentales más frecuentes, y cómo es nuestro cerebro, dando recomendaciones para una vida sana.
El poemario consta de las siguientes partes: Trastornos mentales, donde se describen algunos, como la depresión, la ansiedad, el suicidio, el trastorno de estrés postraumático, la esquizofrenia, la bipolaridad, el TEA, el TOC, la anorexia; Enfermedades mentales, en la que se habla de los ictus, la epilepsia, el traumatismo craneoencefálico; Hablemos de... todo un poco, donde se recogen diferentes temas: la arterapia, el juego en niños enfermos, los estigmas y el daño que causan, las residencias de mayores, la muerte, y la importancia de cuidar tu cerebro con una vida sana.
El estilo de los poemas es sencillo. Como algunos de estos trastornos afectan cada vez a más jóvenes, podrían ayudarles. Para la elaboración de esta obra se han visitado diferentes instituciones y se han consultado testimonios que se recogen en la bibliografía. Algunas poesías dibujan experiencias de Gonzalo.
Queremos presentar esta realidad compleja de manera sencilla, provocando en el potencial lector una emoción que le anime a conocer esta realidad.

El soplo de la vida: poesías sobre enfermedades respiratorias y la respiración
Este poemario surgió tras una gripe que padeció el autor y que le animó a abordar esta temática. El primer poema, «Un boleto o tique», nació en la sala de urgencias del hospital de La Princesa, mientras esperaba ser atendido.
Sin constituir un tratado sobre la respiración y sus enfermedades, el libro aborda temas como la tos, el cáncer de pulmón, los broncoespasmos, los estornudos, la apnea del sueño y la tuberculosis. Se dedica un poema a santa Teresa de Lisieux, fallecida por esta enfermedad.
El poemario también incluye composiciones dedicadas a los hospitales de Cantoblanco y La Fuenfría, inicialmente especializados en el tratamiento de la tuberculosis. En «Una belleza asfixiante», se reflexiona sobre la idealización romántica de la enfermedad como símbolo de belleza, cuestionando si este patrón se repite en fenómenos actuales como la vigorexia o la anorexia.
Con humor, el autor trata temas como la mucosidad, las hemorragias nasales y las flatulencias en poemas como «Eres un mocoso», «Se nos va la fuerza... por las narices» y «Nuestro cuerpo: sólido, líquido... y gaseoso».
Dado que la respiración es condición de vida, el poemario también ofrece una visión existencial. En «Liturgia de muerte», se denuncia el problema de la drogadicción en jóvenes; mientras que «Muertos vivientes» critica la guerra a través de un episodio de la I Guerra Mundial relacionado con el uso de gas tóxico. En «Relicarios», aborda con humor la presencia de virus en los cuerpos.
Finalmente, como poemario que sopla hacia la vida, también se detiene en la muerte, con textos como «La bruma, vaya broma» y «La muerte», en los que se invita a dar lo mejor de uno mismo.

El cáncer y otras enfermedades... en versos
Este poemario está dedicado a una compañera de bibliotecas, siendo el poema A Raquel el que comienza el libro. A través de las diferentes poesías se intenta presentar, con historias de personas reales o ficticias, la enfermedad del cáncer explicando sus diferentes tipos y otras enfermedades vinculadas, como la leucemia, la diabetes, la anemia, la tuberculosis, el sarcoma de Kaposi y el sida, lo que en un poema se denomina «El pack completo: el VIH». En el poemario aparecen distintas historias: las de David Marenger y Patryck Tyler, enfermos de tumor cerebral, inspiraron La mariposa azul y Cartas a Dios, respectivamente; Alexia González Barrios inspiró Camino; la de un cura rural, personaje de Bernanos, y el cardenal Wyszynski (1901-1981), ambos enfermos de cáncer de estómago; Fernando Noboa y Matei Calinescu, enfermos de cáncer de pulmón; santa Teresa de Lisieux y Miguel Hernández, fallecidos de tuberculosis; las de chavales jóvenes, representados en La planta cuarta y en Cáncer joven, cáncer jodido. En A Francisco Umbral se dedica el poema a su hijo Pintxo, fallecido de leucemia. Esta es descrita en el poema La sangre, de color rojo, que tiene una carga crítica hacia la polarización; Sebastián, san Rafael Arnáiz y Carlo Acutis, dos de ellos fallecidos de diabetes. En cuanto al sida, se aborda la estigmatización que sufrió este colectivo en el poema El cáncer gay. Se presentan las historias de Ryan White (1971-1990), que luchó por su derecho a la educación, y del escritor cubano Miguel Ángel Fraga, recluido en un centro sanitario cubano. Enfermedad y fe aparecen en A un paciente desconocido: Érase una fe. Hay poemas con humor como Cáncer de piel y El cáncer en nuestras partes íntimas. En este tipo de cáncer se presentan dos historias: la de la hermana Belén de la Cruz (1984-2018), carmelita descalza de San Calixto (Córdoba), y la de Javier Castaño (1980-), un torero que venció al cáncer. Otro poema con humor es ¡Que te den por...!, donde se describe la colonoscopia. Todas estas historias las cierra el poemario con Las estrellas de Cáncer, que muestra la gran diversidad de pacientes. De este modo, el libro se inicia escuchando la música, con el poema A Raquel, y finaliza contemplando Las estrellas de Cáncer.

Veo tu mirada
«El ojo es el espejo del alma», dice un refrán. La mirada muestra mucho de nosotros y es estudiada por la psicología y la medicina al abordar distintos problemas. En este poemario se presentan distintos tipos de mirada que habremos visto: la de la madre, la de la persona despistada, la de la persona adicta al móvil, la del maestro —en el sentido pleno de la palabra— frente a la del inquisidor, la de un enfermo, etc. Pero la mirada es también una acción, no un hecho pasivo. Esto se describe en El óculo, donde la mirada se compara con un beso, y en Una mirada distante, donde se usa como un muro ante alguien. Al creer en lo que alguien nos dice, le miramos sin pedirle pruebas, como muestra Mirada de fe. Es diferente a Una mirada ciega, donde se presenta cómo debería ser la visión religiosa. Podemos mirar algo desolado, como se describe en Mirar algo desolado. Algunos poemas tocan el campo de la ceguera, como Poniendo los puntos sobre las íes: el braille y Jacques Lusseyran. Otros abordan la mirada de otros seres vivos, como La mirada del pájaro y De una planta. Y junto al mirar está el llorar: Lágrimas, de alegría, tristeza, dolor, risa. Como la mirada, merecen un respeto.

Poesías de excursiones a través de Madrid: el Lozoya, el Manzanares, Madrid, el Henares, el Jarama, la comarca de la Sagra, Aranjuez y la comarca de la Mesa de Ocaña
Este poemario recoge las excursiones que Gonzalo realizó, en bicicleta o caminando, desde el 2023 a 2025. Paseó por Madrid, bordeando el río Manzanares desde El Pardo hasta Legazpi, dedicándole algunos poemas. Bebe de su anterior poemario Paseos por Madrid... en versos, pero le añade nuevos poemas: el de los gitanos de Madrid, por sus 600 años, el de la Escuela de Vallecas, el del Pozo del Tío Raimundo, varios a la iglesia de Sta. Teresa y San José, el Museo Tiflológico de la ONCE, etc. Recorrió parte de la Comarca de la Sagra: Casarrubuelos, Cubas de la Sagra, Torrejón de Velasco, que podremos conocer. Las rutas por pueblos de la Sagra toledana se quedan para otro poemario. Se acercó al cauce del río Lozoya, visitando Rascafría, Buitrago de Lozoya y Sieteiglesias, de que nos hablará. Pasó por la vega del Tajo en Aranjuez, visitó el Real Cortijo de San Isidro, cruzando Ontígola, y llegó al Castillo de Oreja y a Ocaña, que conoceremos. En su momento visitó Chinchón y Ciempozuelos, a los que dedica sus poemas. Bordeó el río Henares por la ciudad de Alcalá de Henares, viendo la antigua Complutum desde el Cerro Ecce Homo, que hoy con su crecimiento sería irreconocible por los romanos. En el verano recorrió Arganda, Morata de Tajuña y Rivas-Vaciamadrid, y presenta esta comarca. También dedica un poema a la Cañada Real Galiana, que visitó en una ocasión, en concreto la zona más septentrional. La idea es ofrecer la excursión o viaje como una experiencia en todos los sentidos, que nos haga salir de nuestra zona de confort.

Del tiempo a la muerte
Hay libros que no buscan respuestas rápidas, sino acompañar en las preguntas que todos nos hacemos alguna vez. Del tiempo a la muerte reúne poemas que hablan de aquello que compartimos, aunque casi nunca sepamos nombrarlo: el paso de los días, los recuerdos, las despedidas y la huella que dejan las personas en nuestra vida. Gonzalo de Rato Leguina escribe desde lo cotidiano —una calle de Madrid, un reloj de sol, una conversación pendiente o un funeral— para acercarse a temas universales con una voz serena, cercana y profundamente humana. En estas páginas conviven la reflexión espiritual, la memoria y la experiencia real. Hay poemas que observan cómo el tiempo transforma todo lo que toca y otros que miran de frente a la muerte, no desde el miedo, sino desde la necesidad de comprenderla. También hay homenajes a personas concretas, historias de enfermedad, fe, duelo y amor que convierten el libro en algo íntimo y honesto. Con un lenguaje claro y directo, este poemario invita a detenerse un momento en medio del ruido diario; a pensar en cómo vivimos, en qué hacemos con nuestro tiempo y en lo que permanece cuando alguien ya no está. Un libro escrito para quienes necesitan leer despacio y sentir que no están solos en ciertas preguntas.

Vídeo EEG, seguido de consulta. Poesías
Hay lugares donde el tiempo parece detenerse. En Un vídeo EEG, Gonzalo de Rato Leguina nos abre la puerta de una habitación de hospital y nos invita a acompañarlo durante una prueba que dura un día y una noche. Entre cables, electrodos, informes médicos y horas que avanzan despacio, surge una mirada llena de humanidad sobre la enfermedad, la espera y todo aquello que ocurre cuando uno se ve obligado a detenerse. Poema a poema, el lector recorre cada etapa del proceso: el ingreso, la observación, el cansancio, la noche, la consulta médica y el regreso a casa. Lo que podría parecer una experiencia puramente clínica se transforma aquí en una reflexión cercana sobre la fragilidad del cuerpo, la dignidad del paciente y esos pensamientos que ninguna máquina puede registrar. Con un lenguaje claro, honesto y salpicado de momentos de humor, este libro encuentra poesía donde pocos la buscarían. Porque, incluso rodeados de tecnología y vigilancia, seguimos guardando un espacio que pertenece solo a nosotros. Un viaje íntimo por la enfermedad, la espera y la extraordinaria humanidad que se esconde en lo cotidiano.
